Crédito vehicular: la cuota del aviso no es el precio
Te enseñan una cuota mensual que entra en tu presupuesto. Lo que decide cuánto pagas de verdad está en la letra que no sale en el aviso.
La cuota balón: la cuota que no se parece a las demás
Es la modalidad que más confunde en el crédito vehicular. Se pacta que una parte del precio del auto —muchas veces entre el 20 % y el 30 %— no se reparte entre las cuotas mensuales, sino que se deja concentrada en una sola cuota final, la última. El resultado es que todas las cuotas del camino se ven pequeñas y cómodas, porque una buena parte de la deuda no está en ellas.
Lo importante es que esa parte aplazada no deja de generar interés mientras tanto. Al contrario: como el saldo baja mucho más despacio que en un crédito normal, terminas pagando más intereses en total, aunque cada mes te salga más barato.
Con cuota balón, al final del crédito te toca decidir: pagarla de golpe, refinanciarla (otro crédito, otra vez con sus intereses) o entregar el auto. Si nadie te explicó eso al firmar, es justo lo que hay que preguntar antes.
No es que sea una estafa: tiene sentido para quien cambia de auto cada pocos años y va a devolverlo o venderlo antes de la última cuota. Es una mala idea para quien lo pide creyendo que es un crédito normal más barato.
Qué tasa te toca
En el cuadro de la SBS, un crédito vehicular en el Perú va de 8,65 % a 67,84 % al año, con la mediana en 12,12 %. Es un crédito con garantía —el auto responde por la deuda—, así que debería salir bastante más barato que un préstamo personal; si te ofrecen una tasa parecida a la de consumo, algo no cuadra y conviene preguntar.
La tasa de cada banco, caja y financiera está en la tabla de tasas de crédito vehicular. Ojo con dónde firmas: la financiera del concesionario es cómoda porque está ahí mismo, pero no siempre es la más barata, y el crédito no tiene por qué salir del mismo sitio que el auto.
Los costos que no están en la cuota
Un vehicular trae acompañantes fijos que conviene sumar antes de decidir. El seguro vehicular es obligatorio mientras dure el crédito y no es barato; muchas veces te lo ofrecen dentro de la cuota, pero puedes cotizarlo por fuera si cumple lo que la entidad exige. Suele venir también el seguro de desgravamen, que se calcula cada mes sobre el saldo, y el GPS o dispositivo de rastreo que algunas entidades piden.
Todo eso está fuera de la TEA (tasa efectiva anual) y dentro de la TCEA (tasa de costo efectivo anual). Por eso la TCEA es la única cifra con la que se pueden comparar dos ofertas: pídela por escrito, para tu monto y tu plazo.
Y sumar aparte lo que no depende del banco: SOAT, revisión técnica, mantenimiento y la depreciación del propio auto, que corre desde el día que sale del concesionario.
La cuota inicial hace más de lo que parece
Una inicial más alta no solo baja la cuota: baja el monto financiado, y con él todo el interés que se calcula sobre ese monto durante años. Es la palanca más simple que tienes antes de firmar, y suele ser también la que te consigue una tasa mejor, porque el riesgo de la entidad baja.
Como referencia, cuanto más te acerques a la inicial que te pide la entidad —o la superes—, menos probable es que te ofrezcan la cuota balón como forma de hacer entrar la cuota en tu presupuesto.
Antes de firmar, y después
Tres preguntas concretas en la mesa: si el crédito tiene cuota balón y de cuánto, cuál es la TCEA con todos los seguros incluidos, y si puedes pagar a capital sin penalidad. Lo último lo obliga la Ley N.º 28587: ninguna entidad puede cobrarte por pagar antes de tiempo, y está obligada a preguntarte si quieres reducir el plazo o la cuota.
Una vez firmado, el vehicular es un buen candidato para pagar a capital: el plazo es medio-largo y las primeras cuotas son casi todo interés. Cómo funciona eso y con qué palabras pedirlo está en adelanto de cuotas o pago a capital, y el mapa completo en cómo pagar un préstamo y pagarle menos al banco.
Ponle tus números
Pon tu crédito vehicular, con cuota balón si la tiene, y mira el costo real.
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